Los robots aspiradores pueden reducir la limpieza rutinaria, pero no sustituyen por completo a quienes limpian la casa, una limitación señalada inicialmente por Engadget. Los usuarios todavía tienen que retirar obstáculos, ocuparse de superficies y esquinas difíciles, vaciar o mantener los dispositivos y pagar más por funciones como la fregona y las bases de autovaciado, que reducen algunas tareas cotidianas.
La mayoría de los robots aspiradores no tiene brazos, así que preparar el suelo sigue formando parte de la rutina. Los juguetes, los cables de carga sueltos y los excrementos de mascotas pueden interrumpir la limpieza; los cables pueden enredarse en los cepillos o las ruedas, mientras que los calcetines y las alfombras ligeras pueden acabar dentro del aspirador. Los modelos básicos utilizan sensores de contacto, mientras que los más caros pueden incorporar sensores infrarrojos, LiDAR y cámaras con IA para interpretar mejor el entorno. Aun así, ni siquiera los modelos más sofisticados saben desenvolverse bien ante todos los obstáculos.
Límites de limpieza
Recoger residuos superficiales en suelos de madera es una tarea más adecuada para estos dispositivos que eliminar la suciedad incrustada en una moqueta gruesa. El diseño de los cepillos es importante, y la cifra de succión anunciada por el fabricante no indica hasta qué punto limpiará bien las fibras de una moqueta. Los bordes elevados de las alfombras y los desniveles entre baldosas, madera y moqueta también pueden detener el aspirador.
Las esquinas siguen siendo difíciles para unos diseños mayoritariamente circulares, incluso cuando incorporan cepillos laterales o extensibles. Los modelos actuales tampoco limpian escaleras ni tapicerías, así que esas tareas siguen correspondiendo a un aspirador convencional.
La comodidad cuesta más
Los modelos básicos cuestan menos de 100 dólares y pueden encargarse del polvo y las migas habituales, aunque su durabilidad es cuestionable. El iRobot Roomba 105 Combo cuesta alrededor de 300 dólares e incluye función de fregado y una base de autovaciado, mientras que el Dreame X60 Max Ultra Complete ronda los 1.700 dólares y añade el lavado automático de las mopas con agua caliente, además de un sensor de navegación retráctil que le permite pasar por debajo de muebles bajos.
Una base de autovaciado reduce la frecuencia con la que hay que vaciar el pequeño depósito del robot, pero su contenedor de mayor tamaño también necesita vaciarse. Los cepillos y filtros requieren limpieza o sustitución; el pelo puede enredarse en los cepillos móviles, y la función de fregado añade depósitos de agua y mopas sucias a la lista de tareas de mantenimiento.
El equilibrio consiste en intervenir menos a diario, no en olvidarse por completo del dispositivo: las funciones adicionales de navegación y las bases más avanzadas elevan el precio, mientras que las superficies difíciles, las esquinas y el mantenimiento siguen siendo un problema. Empresas como Roborock están mostrando prototipos capaces de subir escaleras, pero todavía no están a la venta.
