OpenAI anunció que un modelo de IA aún no publicado encontró una respuesta al problema de Navier-Stokes, uno de los Problemas del Milenio, según informó primero Singularityhub. Estas ecuaciones describen fluidos como el agua y el aire, y algunos matemáticos han planteado dudas sobre el reconocimiento de las aportaciones y el uso de trabajos privados, mientras que las condiciones del premio impiden concederlo hasta que hayan transcurrido al menos dos años desde la publicación de una posible solución.
Estas ecuaciones sustentan buena parte de la ciencia y la ingeniería modernas. La cuestión es si los remolinos de un fluido pueden transferir su energía a otros más pequeños y rápidos, acelerándose hasta que las ecuaciones produzcan una velocidad infinita, también conocida como singularidad. La respuesta de OpenAI es que sí, bajo ciertas condiciones.
El problema es uno de los siete Problemas del Milenio, dotados con premios de un millón de dólares, y antes de este anuncio solo uno había sido resuelto. OpenAI desplegó un enjambre de 10.000 agentes de IA que ejecutaban un nuevo modelo experimental y utilizó una capacidad de cómputo valorada en varios millones de dólares durante unos días.
El modelo produjo una solución en 88 horas, y su verificación requirió otras 17. La American Mathematical Society calificó el trabajo como los «pasos finales» del proceso de resolución. El resultado se apoyó en el trabajo de varios matemáticos humanos.
Tristan Buckmaster, matemático de la New York University, afirmó que él y Levent Alpöge, investigador de Anthropic, habían estado utilizando los modelos de OpenAI disponibles públicamente y siguiendo una línea de pensamiento similar. Buckmaster dijo que preguntó si los datos de ambos habían sido utilizados por el modelo de OpenAI, pero no recibió respuesta. También aseguró que OpenAI ofreció colaborar con ellos si se eliminaba el nombre de Alpöge por su vínculo con Anthropic. OpenAI niega esa afirmación.
El matemático alemán Andreas Thom sugirió que los modelos de OpenAI estaban utilizando trabajos humanos inéditos y presentándolos como generados por IA. Terence Tao ha expresado su preocupación por el uso indiscriminado de herramientas potentes para extraer soluciones, orientado a lograr objetivos inmediatos a corto plazo en detrimento de una comprensión más amplia.
OpenAI insiste en que sus investigadores no accedieron a datos concretos de ningún usuario, pero persisten las dudas sobre si el modelo se entrenó con el trabajo privado de Buckmaster y Alpöge. Empresas y particulares de todo el mundo volverán a examinar hasta qué punto pueden confiar en OpenAI y en otras compañías de IA para gestionar sus datos privados y empresariales.
El resultado del modelo en 88 horas convive con un proceso de concesión del premio que exige esperar al menos dos años desde la publicación de una posible solución. Por ahora, el problema de Navier-Stokes sigue oficialmente sin resolverse.
